La monja japonesa Kosaka Kumiko (42 años) tenía como misión cuidar a niños hipoacúsicos (sordos) que se quedaban a dormir en el albergue del instituto religioso Antonio Próvolo en Mendoza,Argentina. Sin embargo, varias denuncias han destapado un suceso que tiene conmocionada a Argentina: la monja era la encargada supuestamente de identificar a los niños más vulnerables y encubrir los abusos sexuales y violaciones que practicaban a los menores sus superiores.
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